Asociación Colombiana de Salud Pública

PARA LA INDEPENDENCIA, UN DESPERTAR DE CONCIENCIA

Por Dionne Alexandra Cruz Arenas*

Hoy se cumplen 208 años de la firma del Acta de la Revolución en 1810, cuando Colombia se declaró como un país independiente.

Hoy nuestra hermosa Patria de 1.142 millones km², el segundo país más megadiverso del planeta, sufre los peores flagelos de la esclavitud:

La corrupción, que nos cuesta 50 billones anuales (un billón por semana), a la que se suma la evasión y la elusión tributaria, la corrupción de los privados al incumplir sus responsabilidades con el país, calculada en otros 50 billones por año. El salario de los congresistas ha aumentado hasta ubicarse en $32`741.752. De los 22 millones de compatriotas que trabajan en la actualidad, al menos 9 millones sobreviven con un salario mínimo ($828.116) al mes. Para que una persona con este salario ganase el salario mensual de un Congresista, tendría que trabajar tres años y dos meses.

El abandono, pese a la salida de las FARC de muchos territorios del país, los municipios más azotados por la guerra están a la espera de la llegada del Estado con toda su oferta institucional, espacios que han venido ocupando las mafias, los grupos armados organizados y las disidencias.

La indiferencia con el campo y la vida rural se expresa en las enormes inequidades y brechas de desarrollo y acceso a oportunidades y ejercicio de derechos entre las llamadas “principales ciudades capitales del país” y las “zonas rurales dispersas”, expresión que evidencia el desconocimiento de sus realidades, potencialidades y desde luego, necesidades, de la altísima dependencia que los habitantes de las ciudades tenemos del campo, los campesinos y su laboriosa producción agropecuaria. Mientras la pobreza en el Chocó afecta al 61.1% de sus habitantes, en Bogotá es del 12.4% (DANE, 2019).

La codicia, el Coeficiente de Gini con el que se mide la distribución del ingreso es de 0.51, el segundo más inequitativo de América Latina después de Honduras (0.537), y el séptimo en el mundo, según el Banco Mundial. Para la propiedad de la tierra, se ubica en 0.9 (OXFAM). De 7 millones de hectáreas despojadas por el conflicto armado, a la fecha sólo hemos logrado restituir 348.154 (URT, julio 2019). La resistencia de algunos sectores agroindustriales, terratenientes, ganaderos y del sector de los hidrocarburos a actualizar el catastro multipropósito que permita fortalecer las finanzas públicas municipales es una expresión de la avaricia y la codicia desmedidas que sumen a nuestras regiones en la más profunda subadministración.

La insensatez, el regreso del glifosato que le rociamos a nuestros niños y niñas, mujeres gestantes, campesinos, fuentes hídricas por más de 30 años sin obtener resultado alguno, distinto a generar desplazamiento masivo, impacto en la salud pública humana y ambiental, y exposición a varios tipos de cáncer; la simple consideración de la técnica del “fracking” – fracturamiento hidráulico de la roca para obtener gas y petróleo del subsuelo, introduciendo agua a presión con cócteles de químicos tóxicos a más de 2.500 metros de profundidad, generando contaminación de las aguas subterráneas y superficiales, daño irreversible a ecosistemas estratégicos, aumento de la actividad sísmica, destrucción de fauna y flora y grave riesgo a la salud humana. O la explotación minera y petrolera en zonas de especial protección ambiental como los páramos, de los cuales depende el 70% del agua que consumimos.

El engaño, el argumento de la sostenibilidad fiscal como condicionamiento para avanzar hacia un verdadero Estado social y democrático de derecho, la supuesta pobreza que nos caracteriza, esconde además de los malos manejos, la corrupción y la privatización de lo público, un régimen de regalías inconstitucional, en tanto los recursos del subsuelo son del Estado colombiano, no obstante sólo recibimos en promedio el 4% de la riqueza derivada de la explotación minera y de hidrocarburos (Contraloría General de la República). Mientras otras naciones han nacionalizado sus hidrocarburos como un acto de independencia y soberanía, en el Plan Nacional de Desarrollo que se acaba de aprobar, se le reduce el margen de regalías a la explotación del carbón a cielo abierto con producción igual o mayor a 3 millones de toneladas anuales, al 3,27%; Carbón a cielo abierto con producción menor a 3 millones de toneladas anuales, 1,64% (antes era del 5%); en el caso de oro y plata que era de 4% pasó, en veta al 0,4%; oro y plata en aluvión, 2% y platino 1% (este último era del 5%).

La indolencia, el sistema de salud está cimentado en un modelo de negocio que desconoce el derecho fundamental a la salud individual y colectiva; cada 34 segundos se interpone una acción de tutela para proteger la vida y la salud de nuestros compatriotas, más del 70% son para reclamar garantías que ya están ordenadas por normas y planes de atención.

La injusticia, 8.7 millones de víctimas del conflicto armado, 7.8 millones de desplazados; somos el primer país del mundo en desplazamiento forzado, mucho más que Siria (6.1 millones), regiones enteras confinadas al control territorial y al dominio de sus vidas y actividades por quienes se aprovechan de la debilidad del Estado. Regiones aquejadas por el conflicto a las que se les ha incumplido la promesa de representación en el Congreso de la República con las merecidas circunscripciones especiales para la paz. Más de 700 líderes y lideresas sociales y 135 excombatientes han sido asesinados desde la firma del Acuerdo de Paz a finales de 2016 (INDEPAZ).

La miopía, al no comprender que nuestros niños y niñas, adolescentes y jóvenes tienen derecho a estudiar con calidad, y a que el Estado apoye su permanencia en el sistema educativo. Según el DANE, el 19% de los jóvenes entre 18 y 25 años están desempleados. Hoy la cobertura en educación superior es del 51,2% (MEN), sin embargo, los estudiantes provenientes del campo son solo el 1 por ciento de la matrícula registrada. El 50% de los-as estudiantes no terminan la carrera (Banco Mundial).

El desamor, cada día son abusados en Colombia, 60 niños y niñas en promedio, con un subregistro de más del 70%, el 75% de los casos de violencia sexual se ejerce contra las niñas, y más del 40% de los abusos ocurren en el hogar (ICBF). Cada hora y 20 minutos, una mujer es víctima de violencia de pareja. Según el Instituto de Medicina Legal, 6.013 mujeres han perdido la vida por violencia de pareja o expareja en los últimos cinco años. 

Tantas vidas humanas, tanto dolor y tanta muerte, tanto sacrificio demandaron la gesta libertadora de hombres y mujeres de origen humilde, indígenas, afros, criollos, que no podemos permitir que haya sido en vano.

Trabajemos juntos por superar los males que nos esclavizan, demos por fin el grito de la independencia, elevemos la autoestima colectiva, reconozcámonos en el otro-a, en su humanidad, mirémonos con amor, generosidad, admiración y respeto. Hagamos un despertar de conciencia para romper las cadenas que pasados 208 años aún nos atan. 

*La autora es Politóloga con énfasis en Gestión Pública, Magister en Administración de Empresas – MBA, Especialista en Pensamiento Estratégico y Prospectiva. Presidenta de la Asociación Colombiana de Salud Pública. Catedrática universitaria y consultora de entidades públicas, privadas y comunitarias.